Nicolás Ferreyra: el nadador que se anima a soñar

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Nicolás Ferreyra: el nadador que se anima a soñar

Con la sonrisa a flor de piel, así vive sus días Nicolás Ferreyra, el joven tucumano que en marzo último obtuvo la medalla de bronce en los Juegos Juveniles Panamericanos en la ciudad de San Pablo, Brasil. A sus 18 años, Nicolás, estudia en la Universidad Nacional de Tucumán, pero gran parte de su carrera deportiva la desarrolló gracias a que supo combinar sus días de entrenamiento en el club Central Córdoba y sus días de estudio en un instituto privado de la ciudad de Alderetes.

Nicolás comenzó a nadar a los 7 años por impulso de su madre, sin embargo, de a poco le fue encontrando el gusto al deporte. A los 11 años fue a competir a los Juegos Evita en Mar del Plata y allí fue contactado por el DT de la selección. «Egresé del Instituto Rivadavia con el apoyo de una maestra integradora. Su ayuda fue decreciendo a medida que fui avanzando en el sistema educativo. Me parece que fue importantísimo que desde la institución me hayan hecho sentir uno más. En toda mi estadía educativa fue muy poca la diferencia», destacó y agregó: «Se trata de buscar soluciones conjuntas con los compañeros, tratar de que el resto no se sienta avasallado. Para desarrollar mi carrera deportiva el colegio siempre me apoyo con el tema de los viajes. Yo también trataba de adelantar las cosas si había alguna prueba, eso me lo inculcó también mi familia. Yo siempre tomé como prioridad el estudio porque a nosotros la carrera deportiva se nos termina muy rápido»

 

Por otro lado comentó que en los últimos años a nivel educativo, cada vez se ven menos casos de discriminación hacia las personas con discapacidad y señaló que es necesario que las instituciones educativas tengan predisposición de integrar a alumnos con discapacidad.

» Mi día arranca a las 6:30, voy a la facultad, curso a la mañana hasta las 14 más o menos. Después como en el centro o en la casa de algún compañero y voy a entrenar en pileta y gimnasio. En época de parciales reduzco los días de entrenamiento y las tardes libres las uso para entrenar. Tengo un lector de pantalla en la computadora, pero hay poco material digitalizado en la facultad, la mayoría son apuntes. Por ello tengo que juntarme con algún compañero a estudiar en grupo. Hasta ahora todos mostraron muy buena predisposición», comunicó.

Finalmente se animó a soñar en grande: «Anhelo terminar mi carrera, poder ejercer y seguir ayudando a la gente. Me gusta el hecho de mejorar la calidad de vida de los que vienen».