Diversión y aprendizaje en los talleres de verano de la Escuela N° 59 de Tafí Viejo

La comunidad educativa de Nueva Esperanza, Tafí Viejo, mantiene sus puertas abiertas durante el receso estival. La Escuela N.º 59 “Domingo Matheu” es sede de los talleres de verano, una iniciativa que busca combinar la recreación con lo pedagógico y fortalecer los lazos comunitarios.

Durante una visita oficial del Ministerio de Educación, Carlos Díaz, director de Nivel Primario, y Alicia Adad, coordinadora de las escuelas de verano de la Dirección de Educación Primaria, recorrieron las instalaciones y supervisaron actividades. Allí fueron recibidos por la directora del establecimiento, Lelia Guerrero, la supervisora de zona, Cristina Roldán, junto al equipo docente y familias del lugar.

La escuela abre sus puertas para las actividades de 9 a 12 horas, y la invitación es extensiva a toda la zona. La matrícula está destinada a todos los niños que estén escolarizados, de jardín de 4 a 12 años. Los talleres ofrecen una variedad de actividades categorizadas en juego y recreación, arte creativo, canto y baile, cuidado del medio ambiente y educación emocional.

El director, Carlos Díaz, se mostró satisfecho con la respuesta de la comunidad: “Hoy contento de compartir con los niños y ver que a pesar de la lluvia han concurrido, que los maestros han preparado propuestas innovadoras, creativas, donde están divirtiéndose y aprendiendo”. También el funcionario destacó además el compromiso docente y el acompañamiento de los padres en esta iniciativa.

Asimismo, Díaz Valoró la iniciativa ministerial de la temporada: “La idea es esto, que las escuelas estén abiertas durante el verano y que también aprendan. Queremos que sigan, nos gustaría que estas propuestas se siguieran multiplicando y el éxito de la convocatoria nos anima a seguir trabajando”.

La directora, Lelia Guerrero, destacó: “Los chicos vienen contentos porque hay diferentes tipos de actividades: pedagógicas sin que ellos se den cuenta, actividades recreativas, contención en lo emocional, así que a mí me parece maravilloso”, expresó sobre la dinámica diaria.

El impacto positivo se refleja en los estudiantes que asisten: Dylan, de 11 años, comentó entusiasmado que disfrutan de “el vóley, jugando con los aros, estamos pintando, jugando juegos de mesa”. Al ser consultado sobre por qué elige asistir, destacó el valor social del espacio: “Porque compartimos mucho con los otros chicos”.

Por su parte, Nicole, de 9 años, también describió su experiencia como “linda” debido a la gran cantidad de tiempo dedicado al juego y al arte con sus compañeros.

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